Por qué la tecnología es la mejor arma para defender tu trabajo en tiempos de crisis

    Por qué la tecnología es la mejor arma para defender tu trabajo en tiempos de crisis

    «Venimos de un trauma por el confinamiento y conviene tener en cuenta que miramos la realidad con un sesgo, pero si tuviera que dar un consejo a quien se plantea o está obligado a un cambio profesional, le diría que fuera prudente y audaz, que, con sentido de la realidad, explorase metas exigentes que le hicieran crecer».

    Quien enfoca así la idea que en estos momentos ronda la cabeza de millones de españoles, dentro o fuera de un ERTE para decidir su orientación profesional o de reconducirla es Guido Stein, profesor del departamento de Dirección de Personas en las Organizaciones de IESE Business School. Stein entiende que las clasificaciones de puestos de trabajo más demandados por las empresas son un criterio más que evidente para tomar una decisión. Pero subraya que las posibilidades de éxito en un cambio se definen por «las personas con salida más que por las carreras con salida».

    Así pues, si éste es el mejor momento para hacer un cambio profesional es cuestión de cada persona y sus circunstancias particulares. Las generales han cambiado, y mucho, sobre dos ejes: la incertidumbre que produce la situación económica de cara al próximo otoño y, en segundo lugar, la llegada del teletrabajo. Si el primero puede llevar a valorar las posibilidades de mantener o perder el empleo, el segundo debe hacer pensar en la oportunidad de adaptarse a unas novedades en el mercado laboral que en los últimos meses han arraigado definitivamente, como son las competencias digitales.

    «La clasificación de los empleos con más futuro suele incluir novedades y también mantiene otros que pueden subir o bajar, pero siempre están ahí», explica Javier Blasco, director de Adecco Group Institute. «Eso sí -aclara- si hay un patrón común muy marcado es el de que la pandemia nos ha enseñado que es muy real la posibilidad de que estos shock se puedan repetir y que todos los profesionales deben reforzar su formación con unas mayores capacidades tecnológicas».

    Cuando se habla del teletrabajo implantado por el confinamiento en la pandemia se está hablando de un cambio a escala masiva de la manera de trabajar en España durante un periodo de al menos 90 días. De una cultura presencialista que apenas daba lugar a que un 4,9% de las personas trabajara desde su casa se ha pasado a multiplicar la población laboral conectada a distancia para mantener la actividad o tomar ventaja sobre los competidores. Han sido tres meses en los que los empleados han podido comprobar de primera mano que, a la hora de garantizar la supervivencia de sus puestos de trabajo, la tecnología es una aliada en lugar de la tradicional amenaza que la etiqueta y que son mucho más capaces desde el punto de vista digital de lo que pensaban. En el caso de las empresas, la conclusión es que aunque se retorne en septiembre a las oficinas, se necesita dar un gran refuerzo tecnológico a los negocios para adaptarse a un entorno en el que las maneras tradicionales de desarrollar proyectos o vender productos y servicios no serán necesariamente las mayoritarias ni tampoco las más seguras en casos de emergencia. Y para hacerlo, tarde o temprano se requerirán trabajadores que aporten esa capacidad de transformación. «Es un elemento transversal a todos los empleos con mayor futuro», explica Blasco.

    ¿En qué sectores se demanda este refuerzo tecnológico? En todos prácticamente sin excepción. Desde la industria que evoluciona hacia su etapa 4.0 con campos como la automatización de procesos, simulaciones o realidad aumentada a la sanidad que experimenta ahora un despegue o la educación, la construcción… Y también a todos los niveles desde la dirección a los operadores cualificados, profesionales que no pasan por la vía de una carrera universitaria para acceder al mercado laboral.

    El plazo de tiempo en el que las ofertas de empleo más seguras incluyan estos requisitos ya está corriendo tanto para quienes comiencen a plantearse su formación de cara a la entrada en el mercado laboral como para quienes quieren actualizar el valor de su experiencia profesional. De hecho, la brecha histórica que existe en España entre las ofertas de empleo que lanzan las empresas y la formación de quienes aspiran a ellas ya alcanzaba en enero un récord del 41% según la empresa de empleo Manpowergroup lo que, más que una paradoja es un claro síntoma de disfunción en un país donde el paro es el problema que más preocupa a la población y que cuenta con la tasa de desempleo más alta de la Unión Europea después de Grecia.

    «El mercado está cada vez más impactado por la tecnología y la transformación de las compañías, que necesitan de profesionales con las competencias y habilidades adecuadas«, afirma el grupo norteamericano como explicación al desajuste laboral.

    Según el Informe EPyCE, elaborado por la Asociación Española de Directores de Recursos Humanos y la EAE Business School, junto con la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Foro Inserta y la Fundación Human Age Institute, las ocho posiciones más demandas en el presente son: Ingeniero informático, Data Science, Programador Informático, Ingeniero industrial, Desarrollo de Negocio, Account Manager, Técnico Comercial y Operarios cualificados. La relevancia en el campo de la Ingeniería e Informática es más que evidente y tiene visos de perdurar en un futuro próximo.»Las posiciones más difíciles de cubrir serán: Big Data, Data Science, Ingeniero informático, Responsable de ciberseguridad, Especialista de Ecommerce y Operarios cualificados. En este sentido es destacable que además de los oficios manuales cualificados, los perfiles de ventas y marketing (representantes comerciales/gestores, diseñadores gráficos), técnicos (control de calidad, personal técnico), ingenieros (ingeniería química, eléctrica, civil, mecánica) y transporte y logística (camioneros, distribución, construcción, transporte público) se encuentran entre los más demandados actualmente.

    Contra la impresión que pueda causar una lista tan especializada y orientada a ingenierías, hay que decir que el empuje tecnológico no cierra el futuro a las carreras y profesiones que siempre tienen una mayor probabilidad de inserción laboral. «En algunas como el Derecho, las especialidades pueden tener un cierto grado cíclico», explica Javier Blasco. «Hace unos meses podría decirse que los movimientos de compras de empresas y fusiones auguraban un gran momento para los abogados especializados en Derecho Mercantil y sin embargo lo que se puede ver ahora es que si hay una rama que demandan todos los despachos es la de laboralistas». El foco va más allá del momento actual y mira a los departamentos de recursos humanos de las empresas cuando la irrupción de las herramientas tecnológicas que ha desatado el teletrabajo se consolide en el mundo laboral. En el área comercial, otra «familia» de profesiones que nunca falta, destaca una constante evolución que hace que las competencias digitales sean hoy un requisito que no falta en las ofertas de empleo más exigentes. Y en otras como la Sanidad, la pandemia del coronavirus ha dejado a estos profesionales como los más valorados y la evidencia de que tanto las personas como las infraestructuras sanitarias van a necesitar refuerzos.

    Así según la última edición del U-Ranking elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) entre analiza 70 universidades públicas y privadas españolas, las cinco titulaciones con mejores registros de graduados que se dan de alta en la Seguridad Social son Medicina, Podología, Óptica y Optometría, Farmacia y Enfermería, todas ellas pertenecientes área de salud. El ranking de empleabilidad por titulaciones continúa con Ingeniería y Arquitectura mientras que en el extremo contrario figuran las de Artes y Humanidades y algunas titulaciones de Ciencias Sociales y Jurídicas.

    Según el estudio,que elabora su clasificación atendiendo al volumen de graduados de las universidades españolas, al porcentaje de afiliación a la Seguridad Social y a sus bases de cotización, las tasas de las titulaciones con mejor inserción superan en más de veinte puntos porcentuales a las peores, donde solo una minoría de los graduados es contratado como universitario. «Como consecuencia de lo anterior, los peor insertados laboralmente cobran salarios más bajos y las bases de cotización de las titulaciones con mejor inserción superan los 30.000 euros anuales, doblando, en algunos casos, los ingresos de las peores», señala.

    «Hay unos niveles de incertidumbre como no conocíamos y grandes dudas sobre lo que sucederá en los próximos meses tomas una actitud positiva y no das un paso atrás, eso sí, las probabilidades de éxito aumentan si haces lo que te gusta«, concluye Stein.

    Los 10 mejores empleos

    1. Tecnología. Es el sector puntero en cuanto a demanda de profesionales. No solo es que la tecnología cambie la manera en la que se desempeñan hoy todas las actividades. Es que dentro de este campo en constante evolución se encuentra también la mayor demanda de profesionales que más dificultades tienen las empresas en encontrar. Sus tareas se relacionan con la infraestructura digital que empresas de todos los tamaños y sectores desarrollan para ser competitivas. Entre los casos destacados por Spring Professional, la consultora de selección de mandos intermedios, medios y directivos del Grupo Adecco, se podrían citar arquitecto de la nube o gestor de cuentas de seguridad informática. A nivel directivo el cargo más demandado sería el CIO (chief Information officer), encargado de liderar la digitalización de las compañías.
    2. Industria. Los ingenieros son profesionales cualificados que ven en la digitalización y la automatización de procesos todo un campo al que aplicarse, ya que la denominada industria 4.0 está en pleno desarrollo. Se buscan perfiles especializados en automatización ya que son a día de hoy profesionales imprescindibles en todos los sectores de actividad industrial, sobre todo, en automoción, maquinaria, sectores farmacéutico, químico y logístico. El puesto más requerido por las empresas que buscan dar este salto es el de gestor de operaciones, una actividad con la que se pretende ajustar los recursos internos de las empresas integrando sus procesos. Pero no todos los puestos son de nivel directivo. En contra de lo que se cree, la automatización es un proceso que también crea empleo y los operarios cualificados se valoran mucho en el sector industrial.
    3. Distribución. Otra de las grandes lecciones del confinamiento es que la venta a distancia ha dejado de ser una alternativa minoritaria a la presencial en sectores comerciales de todo tipo. Con motivo de la transformación digital que está viviendo el sector, uno de los perfiles más buscados por las principales distribuidoras es el de gestor de comercio digital, que ha dejado de ser un plan B para experimentar con el crecimiento a ser uno de los pilares sobre los que sostener el negocio. Son muchas las empresas, no sólo las más grandes, que se decantan por la venta en Internet o quieren complementar sus estrategias fuera de la red para no quedarse fuera del mercado.
    4. Áreas comerciales. Algo que no cambia nunca es el principio de que la vida de las empresas se basa en su actividad comercial y eso se refleja en la búsqueda de profesionales capaces de gestionar las cuentas más representativas para la compañía, ya sea a nivel estratégico u operativo para alinear la política comercial. Las competencias digitales y la comprensión del potencial de la empresa en el nuevo mundo de las tecnologías son dos claves que se buscan en puestos como gestor de desarrollo de negocio y director comercial.
    5. Logística. Si hay una revolución en segundo plano del comercio digital, esa es la logística. El personal formado en gestiones de inventario y la minimización de los costos en la cadena de suministro no solo representa una figura demandada en las empresas del sector sino que, debido a las tasas de crecimiento del negocio, es cada vez más cotizada. Los directores de cadena de suministro la figura del Director de Supply Chain. Esta persona será la responsable de las áreas de planificación, aprovisionamiento y compras, almacén y transporte y customer service dentro de la empresa.
    6. Salud. Una de las lecciones más traumáticas de la crisis del coronavirus es la importancia social de contar con un sector sanitario reforzado. La demanda llega desde el sector público al privado y tiene como uno de sus campos la medicina en el trabajo para la vigilancia y protección de la salud de los empleados en su puesto de trabajo, atendiendo a los riesgos físicos, químicos o psicológicos que puedan verse involucrados. Al previsible refuerzo de este sector se une que es ya el que más graduados inserta en el mercado laboral. La expansión de este sector afecta también al empleo relacionado con el material y las infraestructuras. Hay un interés en aumento por los especialistas comerciales para hospitales y clínicas privadas. Según Adecco, también crece la exigencia de capacidad digital y de nuevas herramientas tecnológicas para demostraciones y formaciones en quirófanos o laboratorios.
    7. Recursos Humanos. Las empresas de tamaño grande tienen en sus departamentos de recursos humanos un área en la que se están produciendo cambios radicales a gran velocidad. Tanto en la rama del derecho como en la de la psicología, la combinación de nuevos marcos legales y nuevas tecnologías generan interés.
    8. Finanzas. Guerra de márgenes, inversión, financiación de deuda, compras… La figura del controller financiero gana importancia para las compañías tanto multinacionales como pymes. La necesidad de contar con profesionales para dominar esta faceta de la empresa es permanente. Los negocios necesitan tener una imagen clara de sus estados financieros, sus procesos internos y una previsión lo más exacta posible que les permita tomar las decisiones adecuadas. Más allá de lo básico, para las compañías con un tamaño relevante y con un uso más intenso de recursos financieros cobra interés un director de relaciones con inversores capaz de optimizar las posibilidades de la empresa.
    9. Banca. El sector bancario centra su demanda de profesionales en los analistas de riesgos encargados de estudiar y hacer una cuantificación precisa de los riesgos a los que se pueda ver expuesta la empresa en las operaciones financieras que se llevan a cabo en el día a día. Ya en el sector de banca de inversión, el puesto más reclamado por las empresas es el de gestor responsable de marcar la estrategia y tomar las decisiones en materia de inversiones, evaluando las diferentes oportunidades.
    10. Asesoría legal. Los abogados encargados de calibrar los costes y beneficios mercantiles de una fusión ya eran uno de los perfiles más demandados por empresas y bufetes de abogados este año, pero con la crisis del coronavirus y la posibilidad de que a final de año se reactiven las compras y fusiones de empresas, lo son aún más..

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